Luego de estudiar y entender el sistema que habíamos planteado sobre la recolección de basura y en particular sobre cómo operaban los recicladores, planteamos una intervención en la ciudad:
MÍNIMO ESFUERZO, MÁXIMO IMPACTO
Esa es la regla de la intervención.
En un principio, después de un larga conversación sobre ¿qué hacer? en grupo decidimos que podría ser interesante organizar un lugar donde vender y comprar la chatarra que no estaba tan mal. En Perú esto comúnmente se llama "cachina" y consiste en la compra y venta de objetos usados, generalmente es muy informal y tienden a ser lugares peligrosos porque ahí se venden también artículos robados.
Entonces pensamos: con todo el tema de la reconstrucción y las demoliciones la gente debe estar encontrando cosas que le pueden servir a otros y sería interesante organizar un lugar para su compra y venta que de alguna manera pueda generar un espacio de ciudad. Fuimos a Pisco una vez más con el objetivo de organizar a la gente y buscar un lugar (o lugares) en donde se pueda dar este intercambio.
Al llegar a Pisco el viernes 05 de octubre en la tarde nos topamos con la ingrata sorpresa de que habíamos sido extremadamente ilusos en pensar que esto recién se nos ocurría a nosotros. La cachina estaba muy bien organizada en un cruce de calles llamado 5 esquinas (por obvias razones) al costado de un mercado que pese a la tragedia del 15 de agosto, estaba en plena ebullición.
Al llegar a Pisco el viernes 05 de octubre en la tarde nos topamos con la ingrata sorpresa de que habíamos sido extremadamente ilusos en pensar que esto recién se nos ocurría a nosotros. La cachina estaba muy bien organizada en un cruce de calles llamado 5 esquinas (por obvias razones) al costado de un mercado que pese a la tragedia del 15 de agosto, estaba en plena ebullición.
¿Y ahora?
Nos sentamos a pensar en otras alternativas. Si bien no era necesario intervenir en base al sistema estudiado, nos parecía muy interesante ver algo relacionado con el reciclaje. Entonces se nos ocurrió hacer una banca.
Partimos de una conversación que tuvimos con un pisqueño que trabajaba en la demolición de viviendas que dice que una cosa buena ha surgido del terremoto: "Ahora la gente se está conociendo más. Nos ayudamos entre los vecinos así demoliendo o cuidándonos las cosas. Eso es bueno, antes la gente no se conocía ni se ayudaba."
Con lo anterior en mente, complementamos la idea con la incertidumbre y el estrés que tienen los pisqueños en estos momentos. Por más de que han pasado casi dos meses, la gente sigue más o menos igual que en los primeros días. Los pisqueños necesitan un descanso, necesitan relajarse un poco para poder seguir adelante.
Una banca hecha de escombros. Este es el prototipo que pretendemos implantar en la ciudad. Es fácil de hacer y no cuesta nada, excepto mover unos adobes, ladrillos y maderas (es decir materiales del lugar) para hacer un sitio donde sentarse y descansar un rato.
Nos sentamos a pensar en otras alternativas. Si bien no era necesario intervenir en base al sistema estudiado, nos parecía muy interesante ver algo relacionado con el reciclaje. Entonces se nos ocurrió hacer una banca.
Partimos de una conversación que tuvimos con un pisqueño que trabajaba en la demolición de viviendas que dice que una cosa buena ha surgido del terremoto: "Ahora la gente se está conociendo más. Nos ayudamos entre los vecinos así demoliendo o cuidándonos las cosas. Eso es bueno, antes la gente no se conocía ni se ayudaba."
Con lo anterior en mente, complementamos la idea con la incertidumbre y el estrés que tienen los pisqueños en estos momentos. Por más de que han pasado casi dos meses, la gente sigue más o menos igual que en los primeros días. Los pisqueños necesitan un descanso, necesitan relajarse un poco para poder seguir adelante.
Una banca hecha de escombros. Este es el prototipo que pretendemos implantar en la ciudad. Es fácil de hacer y no cuesta nada, excepto mover unos adobes, ladrillos y maderas (es decir materiales del lugar) para hacer un sitio donde sentarse y descansar un rato.

PISCO TÓMATE UN DESCANSO, TE LO MERECES
Fue lo que concluimos antes de salir temprano al día siguiente a armar el prototipo y ver qué pasaba.
Elegimos el lugar. Un punto en el recorrido que existe entre el mercado y la plaza mayor de Pisco, pasando por el boulevard. Después de una plazoleta de caracter comercial en una calle muy transitada.
ESTE MURO NO ES MEDIANERO, ESTO ES UNA BANCA Y ESTO TAMBIÉN

El elemento sorpresa y la intriga fue esencial para establecer el vínculo del objeto foráneo que estábamos colocando en la calle. Lo que hicimos fue partir de los distintos tipos de avisos que la gente pone en los muros de sus casas para comunicar distintas cosas como la ubicación de su negocio ahora, su propia ubicación en alguno de los albergues o lo que fuera.
Establecer, por medio de un cartel, que la banca de la plaza es una banca intrigó a muchos que pasaban por ahí pero de esta manera los transeúntes identificaban la banca y la reconocían como tal. Para su sorpresa, al seguir su camino se encontraban con unos adobes apilados con dinteles de madera y un cartel que decía: Esto TAMBIÉN es una banca. Esta especie de “juego” tenía la finalidad de legitimizar nuestra intervención pasado el primer momento de incredulidad y sorpresa ante el objeto extraño. La inspiración para esto salió de una pintura de René Magritte en donde se cuestiona la realidad de un objeto pintado. Al cuestionar la realidad de una banca podemos hacer que algo que no es una banca, se convierta en una. El link muestra la imagen del cuadro titulado "Ceci n'est pas une pipe."
http://la_pell.lamevaweb.info/get/943/fs_Magritte_Pipe.gif

Al principio la gente nos miraba apilar adobes y seguía de largo. Un par de personas se acercaron a preguntar qué hacíamos. “Estamos ordenando un poco”, decíamos, “estos adobes pueden servir.” Algunos se reían incrédulamente. Nuestro vecino, un pisqueño llamado Carlos Alberto nos preguntó también. A él si le dijimos lo que queríamos hacer y se entusiasmó y decidió ayudarnos, incluso nos prestó su triciclo para mover los adobes. Le pareció una buena idea hacer eso y mejor para él porque al día siguiente inauguraba su nuevo negocio: Juguería "La Réplica".
La banca estaba terminada, nos escondimos y esperamos a ver las reacciones de la gente. Lo primero que pensábamos era: “ojala no nos rompan la banca.”

Al principio la gente nos miraba apilar adobes y seguía de largo. Un par de personas se acercaron a preguntar qué hacíamos. “Estamos ordenando un poco”, decíamos, “estos adobes pueden servir.” Algunos se reían incrédulamente. Nuestro vecino, un pisqueño llamado Carlos Alberto nos preguntó también. A él si le dijimos lo que queríamos hacer y se entusiasmó y decidió ayudarnos, incluso nos prestó su triciclo para mover los adobes. Le pareció una buena idea hacer eso y mejor para él porque al día siguiente inauguraba su nuevo negocio: Juguería "La Réplica".
La banca estaba terminada, nos escondimos y esperamos a ver las reacciones de la gente. Lo primero que pensábamos era: “ojala no nos rompan la banca.”
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