miércoles, 10 de octubre de 2007

2 PRIMERA INCURSIÓN

Seis días después del terremoto (21 Agosto, 2007). A las 6:30 am estábamos camino a Pisco en nuestra primera incursión.

A mitad del día veíamos como, lo que quedaba de ciudad era ahora un terreno de obras, con algunos focos de refugio para la población. Prácticamente todo el que paseaba por la calle tenía algo que ver con la logística del rescate. En orden, visitamos varios albergues.

Sobre los principales albergues hay que decir que en general:
  • Son propiedades privadas, es decir que pueden cerrarse al exterior.
  • Tanto el espacio, como la logística que opera al interior, son dirigidos por las organizaciones relacionadas con la labor de reparto de ayuda.
  • La población que alojan proviene de distintas zonas y en muchos casos se desconocen entre ellos.
  • La repartición de las donaciones al interior del albergue es un tema muy difícil y en varios casos genera constantes tensiones y conflictos entre la población del lugar.
La Alameda

Es una de las zonas donde se agrupó la población damnificada. Dentro de la ciudad de Pisco es uno de los sectores más pobres y se le considera uno de los más peligrosos. Pasamos por ahí, camino a otro punto, pero nos detuvimos al encontrar una situación peculiar.

Encontramos un conglomerado de carpas, muchas improvisadas, con gente cocinando, mototaxistas pasando, en medio de un espacio público, sin cercos que lo separasen de la cuidad. Todo el movimiento era más local y pausado.

Conversando con la Sra. Reyna, coordinadora de la agrupación, sobre el tema del reparto y le comentábamos como “Todo parecía más tranquilo acá (en comparación con los demás albergues).” Preguntamos si “¿Estaban recibiendo ayuda?”

Nos explicó, que la llegada de alimentos la coordinaban con una congregación de monjas, que pasaba una vez al día. Las familias del lugar, divididas en grupos, se distribuían los víveres y luego los cocinaban en ollas comunes.

El sistema, parecía mucho más sencillo que el despliegue de militares, funcionarios públicos con todo tipo de especialidades, policías, sacerdotes, bomberos, etc. que acabábamos de ver coordinando por radio, trasladándose en vehículos, etc. En La Alameda, toda la complicada logística de los albergues era manejada por la población.

Esta fue una imagen que nos sorprendió en el recorrido que hicimos por los alberges (el CAP, el Parque zonal, el Estadio y finalmente La Alameda).

Conversando más con los pobladores de La Alameda, nos enteramos de que la mayoría de ellos, a diferencia del resto de albergues, eran antiguos vecinos del lugar. Ellos salieron de sus lotes y ocuparon, con sus carpas improvisadas, este espacio descampado que antes era una cancha de fútbol.

Al ver este caso, notamos lo importante que era que una población en condiciones tan precarias se conociera y contara con canales de comunicación interna.

Recopilación de fotos de la primera incursión a la ciudad de Pisco



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