Este blog es una muestra de nuestros estudios e intervenciones en la ciudad y nuestras conclusiones. Cualquier ayuda o comentario es más que bienvenido.
miércoles, 10 de octubre de 2007
1 INTRODUCCIÓN
Este blog es una muestra de nuestros estudios e intervenciones en la ciudad y nuestras conclusiones. Cualquier ayuda o comentario es más que bienvenido.
2 PRIMERA INCURSIÓN
- Son propiedades privadas, es decir que pueden cerrarse al exterior.
- Tanto el espacio, como la logística que opera al interior, son dirigidos por las organizaciones relacionadas con la labor de reparto de ayuda.
- La población que alojan proviene de distintas zonas y en muchos casos se desconocen entre ellos.
- La repartición de las donaciones al interior del albergue es un tema muy difícil y en varios casos genera constantes tensiones y conflictos entre la población del lugar.
Conversando con la Sra. Reyna, coordinadora de la agrupación, sobre el tema del reparto y le comentábamos como “Todo parecía más tranquilo acá (en comparación con los demás albergues).” Preguntamos si “¿Estaban recibiendo ayuda?”
3 SISTEMA: Basura
El siguiente esquema simplifica el complejo sistema del que es parte la basura en la ciudad de Pisco. Como en todo lugar, el sistema de reciclaje ya existía, pero después del Terremoto del pasado 15 de agosto, la basura recobró importancia en la ciudad, las miles de toneladas de escombros fueron la nueva fuente de trabajo. Esta fuente, en su mayoría, proviene del desmonte y de la cantidad de basura de los alberges y campamentos que se abastecen por donaciones. La urgencia de solucionar el tema de la basura hizo que toda esta sea depositada en botaderos no preparados. Los botaderos más importantes están ubicados uno en la playa y otro en la entrada a la ciudad de Pisco.

Como hemos aprendido, los sistemas se autorregulan, no necesitan de alguien para reactivarlos, su propia existencia los vuelve autorreguladores, y es por eso que reconstruyendo el paso de todas estas toneladas de basura nos dimos cuenta que no quedaban sólo en contaminación y material de relleno, sino que también se convertían así mismo en dinero e inversión para volver a reconstruir la ciudad. Gran parte de los pisqueños, sean niños o adultos, dedican gran parte de su tiempo a recolectar plástico, fierro, vidrio, etc; para luego cambiarlo por dinero en distintos puntos de acopio. Estos se han multiplicado por toda la ciudad. Luego se distribuye el material a grandes fábricas del mismo Pisco o de Lima. Toda esta chatarra convertida en dinero vuelve a ingresar a la ciudad como medio de subsistencia temporal o material de consumo (construcción, plástico). El ciclo se repite y es así como se auto sostiene. Pero el problema radica en que la mayor parte de los escombros ladrillo, adobe, concreto, etc; se queda en los botaderos a las afueras de la ciudad y no son seleccionados como debería hacerse. Como se muestra en el siguiente esquema extraido del libro Instrumentos de Gestión Ambiental en el Sector Construcción.
El sistema nos ayudó a entender y darle un empujón a la ciudad. La propuesta debe estar más allá de que hacer con la basura. No es ahí donde apuntamos, no es que necesitemos más camiones o más gente para eliminar la basura. No se necesita solo material de construcción para volver a construir las viviendas; la solución puede estar más allá de esto y es aquí donde debemos actuar. Debemos ser precavidos y observadores para poder encontrar el punto exacto en donde no sólo el sistema de la chatarra funcione mejor, sino toda la ciudad.
4 INTERVENCIÓN 1
MÍNIMO ESFUERZO, MÁXIMO IMPACTO
Esa es la regla de la intervención.
En un principio, después de un larga conversación sobre ¿qué hacer? en grupo decidimos que podría ser interesante organizar un lugar donde vender y comprar la chatarra que no estaba tan mal. En Perú esto comúnmente se llama "cachina" y consiste en la compra y venta de objetos usados, generalmente es muy informal y tienden a ser lugares peligrosos porque ahí se venden también artículos robados.
Al llegar a Pisco el viernes 05 de octubre en la tarde nos topamos con la ingrata sorpresa de que habíamos sido extremadamente ilusos en pensar que esto recién se nos ocurría a nosotros. La cachina estaba muy bien organizada en un cruce de calles llamado 5 esquinas (por obvias razones) al costado de un mercado que pese a la tragedia del 15 de agosto, estaba en plena ebullición.
Nos sentamos a pensar en otras alternativas. Si bien no era necesario intervenir en base al sistema estudiado, nos parecía muy interesante ver algo relacionado con el reciclaje. Entonces se nos ocurrió hacer una banca.
Partimos de una conversación que tuvimos con un pisqueño que trabajaba en la demolición de viviendas que dice que una cosa buena ha surgido del terremoto: "Ahora la gente se está conociendo más. Nos ayudamos entre los vecinos así demoliendo o cuidándonos las cosas. Eso es bueno, antes la gente no se conocía ni se ayudaba."
Con lo anterior en mente, complementamos la idea con la incertidumbre y el estrés que tienen los pisqueños en estos momentos. Por más de que han pasado casi dos meses, la gente sigue más o menos igual que en los primeros días. Los pisqueños necesitan un descanso, necesitan relajarse un poco para poder seguir adelante.
Una banca hecha de escombros. Este es el prototipo que pretendemos implantar en la ciudad. Es fácil de hacer y no cuesta nada, excepto mover unos adobes, ladrillos y maderas (es decir materiales del lugar) para hacer un sitio donde sentarse y descansar un rato.

PISCO TÓMATE UN DESCANSO, TE LO MERECES
Fue lo que concluimos antes de salir temprano al día siguiente a armar el prototipo y ver qué pasaba.
Elegimos el lugar. Un punto en el recorrido que existe entre el mercado y la plaza mayor de Pisco, pasando por el boulevard. Después de una plazoleta de caracter comercial en una calle muy transitada.
ESTE MURO NO ES MEDIANERO, ESTO ES UNA BANCA Y ESTO TAMBIÉN

El elemento sorpresa y la intriga fue esencial para establecer el vínculo del objeto foráneo que estábamos colocando en la calle. Lo que hicimos fue partir de los distintos tipos de avisos que la gente pone en los muros de sus casas para comunicar distintas cosas como la ubicación de su negocio ahora, su propia ubicación en alguno de los albergues o lo que fuera.
Establecer, por medio de un cartel, que la banca de la plaza es una banca intrigó a muchos que pasaban por ahí pero de esta manera los transeúntes identificaban la banca y la reconocían como tal. Para su sorpresa, al seguir su camino se encontraban con unos adobes apilados con dinteles de madera y un cartel que decía: Esto TAMBIÉN es una banca. Esta especie de “juego” tenía la finalidad de legitimizar nuestra intervención pasado el primer momento de incredulidad y sorpresa ante el objeto extraño. La inspiración para esto salió de una pintura de René Magritte en donde se cuestiona la realidad de un objeto pintado. Al cuestionar la realidad de una banca podemos hacer que algo que no es una banca, se convierta en una. El link muestra la imagen del cuadro titulado "Ceci n'est pas une pipe."

Al principio la gente nos miraba apilar adobes y seguía de largo. Un par de personas se acercaron a preguntar qué hacíamos. “Estamos ordenando un poco”, decíamos, “estos adobes pueden servir.” Algunos se reían incrédulamente. Nuestro vecino, un pisqueño llamado Carlos Alberto nos preguntó también. A él si le dijimos lo que queríamos hacer y se entusiasmó y decidió ayudarnos, incluso nos prestó su triciclo para mover los adobes. Le pareció una buena idea hacer eso y mejor para él porque al día siguiente inauguraba su nuevo negocio: Juguería "La Réplica".
La banca estaba terminada, nos escondimos y esperamos a ver las reacciones de la gente. Lo primero que pensábamos era: “ojala no nos rompan la banca.”
6 INTERVENCIÓN 2
LA ALAMEDA
Detectamos un PROBLEMA y surgió una pregunta:
¿Qué iba a pasar con la población de los albergues que vivía en constante conflicto y que estaba siendo mantenida por las donaciones, una vez que estas desaparecieran?
Durante nuestro recorrido por los albergues, caímos en cuenta de lo importante que era que los pobladores se conocieran y tuvieran canales de comunicación dentro de su zona, cuando se encontraban en condiciones tan precarias. A partir de esto, pensamos en una posible PROPUESTA DE INTERVENCIÓN que pudiera ayudar a resolver este problema.
Sin embargo, en nuestra 3era visita (6 de octubre), nos enteramos de que los albergues que ocupaban espacios privados iban a ser desocupados en un plazo aproximado de 2 semanas. Además, a La alameda, se habían ido incorporando nuevas familias que provenían de otras zonas. Esto último nos daba pie a trasladar nuestra idea a este lugar.
OFRECER, PEDIR, ANUNCIAR Y CONTACTAR
Hicimos un panel de pedidos y anuncios para que la población, que estaba iniciando sus negocios, o tuviera algo concreto que comunicar, ofreciera y pidiera algún tipo de servicio, o simplemente hiciera algún anuncio. Pensamos que, por el uso práctico que podrían darle al panel, este sería de ayuda para los fines concretos de cada usuario, y así podría ser incorporado con mayor facilidad en la dinámica de la comunidad. Además, el panel contribuiría a que la gente estableciera contactos entre ella y finalmente se conociera mejor, facilitando un espacio de comunicación.
Ubicamos el panel en la esquina de una bodega restaurante, donde además hay un megáfono que los pobladores usan para dar avisos a la comunidad; es decir es el punto de congregación de la Alameda. Poco a poco distintas personas se fueron acercando. Curiosamente, la primera reacción que varios tuvieron fue la de expresar sus necesidades. Algunos, encontraron que el panel también podía servir para comunicar algo a otros pobladores.
UNA ESQUINA PARA DECIR ALGO
Finalmente, hay que mencionar que más tarde, ese mismo día, estaba programada la visita del Ministro de Vivienda. Nuestra intervención terminó relacionándose con este hecho, porque en el 1er intento de llevarla a cabo, el uso que se le dió al panel resultó inesperado para nosotros. La gente, se agrupó en esta esquina y aprovecho el panel rápidamente y de manera muy espontánea, pero antes de usarlo para comunicar necesidades prácticas, sintieron, en varios casos, la urgencia de decir algo a modo de reclamo. Si bien, coincidimos con la necesidad de comunicación de las personas, también nos encontramos con las necesidades de expresión de temas no tan prácticos ni puntuales, sino más bien grandes y complejos.


